Enfermería Ciudad Real
 
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17
AGO
Nuestra colegiada Mª Dolores Alfonso, personifica la ejemplaridad de todo el colectivo sanitario durante la pandemia
María Dolores Alfonso fue reconocida por el Ayutanmiento de Ciudad Real como Ciudadana Ejemeplar 2020 por estar en la primera línea frente al COVID-19


 

El pasado viernes 14 de agosto, el Ayuntamiento, en nombre de Ciudad Real, ha reconocido como ciudadanos ejemplares a los colectivos profesionales que estuvieron “en primera línea” cuando la pandemia de COVID-19 azotó con más fuerza a la capital.

María Dolores trabaja como enfermera de UCI desde los 21 años, en total 30 años de profesión, 12 de ellos en la UCA del HGUCR , puesto que abandonó para regresar a la UCI a raíz de la pandemia de covid. Pertenece a la octava promoción del hospital de Alarcos. Estuvo un año en la 5ª planta , llamaron a 4 enfermeras para la UCI, y ya desde entonces ha volcado su labor en la atención al paciente crítico, algo que ella define como todo un orgullo y un privilegio.

María Dolores dirigió unas palabras especialmente emotivas a los asistentes que ahora les presentamos

"Buenas tardes a todos.

Estoy aquí, con la voz de todos los profesionales sanitarios y no sanitarios, que hemos contribuido de alguna manera en la lucha de esta pandemia que nos ha tocado vivir, y para dar las gracias por éste reconocimiento a los representantes locales de nuestra ciudad.

Es un honor que se reconozca nuestra labor porque nos la merecemos, porque cada uno de nosotros hemos aportado nuestro buen hacer, nuestra entrega y dedicación por las personas a las que les ha tocado este terrible virus.
Y no sólamente a los que hemos estado en primera línea, que hemos sido muchos, profesionales de UCI que ya no están trabajando allí, ofreciendose a venir donde más se les necesitaba, compañeros de la actual UCI que, aportando su experiencia, no han dudado en ningún momento en ayudar al paciente y al personal. Profesionales jóvenes, ejemplares, aprendiendo con losmedios que teníamos, porque se tuvieron que habilitar espacios hospitalarios para los pacientes que llegaban continuamente sin poder respirar.

Desde mi UCI, donde me tocó trabajar, he visto y he sentido, cómo nos uníamos todos como una piña, para tratar, cuidar, apoyar y consolar al ciudadano, que se ponía totalmente en nuestras manos.
Médicos sin descanso, profesional sanitario doblando turnos, auxiliares de enfermería y celadores que nunca habían estado en un hospital, ni tratado al enfermo crítico, personal de limpieza, lencería, estudiantes de enfermería demostrando que esa era la profesión que querían, médicos residentes de todas las especialidades.
            
En mi UCI, en el famoso Serengueti, que con sólo médicos técnicos básicos, hemos tratado en equipo, sin miedos, por el paciente, que por eso estamos en la profesión más bonita del mundo.
Reconocimiento también a todos los servicios centrales, personal administrativo, suministros, personal de oficio, de cocina, al personal de hospitalización que con pocos medios de protección han sabido tratar, apoyar y consolar a los pacientes que no podían tener a su lado a un familiar.
Y a los no hospitalarios, atención primaria, también en primera línea, personal de residencias de mayores, al principio sin protección ninguna, personal de emergencias y urgencias, conductores de ambulancia, compañeros que han perdido sus vidas por salvar otras.

Reconocimiento para las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, bomberos, ONGS, bienestar social y sin lugar a dudas los ciudadanos, ejemplo de solidaridad con su confinamiento y que han conseguido que poco a poco la COVID-19 se haya ido controlando.

Pero a nivel personal, lo que yo he vivido, me ha hecho ver, que nuestra profesión, la profesión sanitaria, es la más gratificante del mundo, es muy dura, pero la calidad humana sigue ahí, por el débil, por el que lo necesita por su enfermedad, trabajando cada uno dentro de su categoría, por él, por el paciente.
Y no puedo olvidar en éste reconocimiento a los familiares, que no han podido ver a sus seres queridos, que no se han podido despedir, que esperaban cada día la llamada del especialista que trataba a su familiar. Eso ha sido durísimo.
Ojala y esto no vuelva a suceder, pero allí estaremos, tratando, cuidando, intentando salvar vidas y mirando a los ojos del paciente y apretándole la mano.

Reconocimiento a la dirección de mi querido Hospital, a los supervisores, siempre apoyando, a los compañeros, intensivistas y anestesistas por su entrega frente al COVID.
Reconocimiento también a tantas empresas que nos han ayudado con equipos de protección, a los que nos enviaban bebida y comida para reponer fuerzas, al personal de las tiendas de alimentación y a tantas personas anónimas que nos hicieron con sus manos y esfuerzo, gorros y mascarillas. 
Y a mis compañeros del alma, los de antes, que me enseñaros a trabajar, que ya no están o se han jubilado, a los de la UCI, a los que estuvieron conmigo codo con codo y a los actuales. Para todos ellos reconocimiento. 
Porque siempre estamos aprendiendo, y para mí, profesionalmente, ha sido un placer, una enseñanza de vida, atender al paciente crítico.
Muchas gracias a todos."
  
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